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MONTADITO DE BERENJENA

MONTADITO DE BERENJENA

INGREDIENTES

2 tomates
2 cebollas
1 pimiento
200 g de tofu mediterráneo de Soria Natural
20 g de almendras picadas
1 berenjena
1 pizca de sal marina fina de Soria Natural
Aceite de oliva

PREPARACIÓN

Cortar la berenjena en rodajas y pasarla por la plancha o la parrilla con una pizca de sal. 
Cortar en rodajas el tomate y la cebolla. Pochar en una sartén con una pizca de sal y aceite de oliva y reservar. 
Desmigar el tofu y, junto con una cebolla y un pimiento cortados en trocitos, saltear junto con un poco de aceite de oliva. 
Para emplatar, poner una cama del tomate y la cebolla. Sobre ella montar una rodaja de berenjena, cubrirla de sofrito de tofu, poner otra rodaja de berenjena y repetir la operación una vez más.

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¿Qué hay realmente en el pan que comemos?

 

Es de todos conocido que la calidad del pan que consumimos a diario ha disminuido con el paso del tiempo. Actualmente la gran mayoría del pan que podemos encontrar en supermercados, gasolineras y por supuesto panaderías y pastelerías es un pan de masa pre-cocida que se elabora previamente a nivel industrial y que luego se hornea en hornos eléctricos para obtener así esas barras que adquirimos diariamente.
Pero no solo el pan que comemos es de escasa calidad (ahora volveremos a el porqué), si no que comemos mucho menos pan. Nuestro ritmo de vida, las prisas y el escaso tiempo para cocinar y comer (para otras cosas siempre hay tiempo…) han hecho que desterremos poco a poco el pan de nuestra mesa y lo sustituyamos por otros acompañamientos mucho menos saludables y nutritivos, pero eso es otra historia…

Pero ¿por qué la calidad del pan que consumimos es tan baja?, hay varios factores que vamos a intentar explicar :

Para empezar hay que saber ¿qué es pan?, según el diccionario de la RAE se define pan como “alimento que consiste en una masa de harina, levadura y agua, cocida en un horno”,

Bien, si partimos de la harina deberíamos saber que el grano de cereal a partir del cual se hace la harina contiene 3 partes.

El germen

El salvado

El endosperma.

Obviamente si hacemos una harina moliendo el grano completo de cualquier cereal obtendremos una harina que contiene los nutrientes de estas tres partes del grano, vitaminas, minerales, fibra, etc. El primer problema viene por el hecho de que la harina que se utiliza para hacer pan es refinada, eso significa que se prescinde de dos de los componentes (germen y salvado) del grano para evitar las sustancias susceptibles de deteriorarse y afectar a la estabilidad de la harina. El resultado es un polvo blanco muy estable que no se estropea, ni se enrancia, ni es atacado por insectos, pero que tampoco nutre, ni sabe…

Respecto al agua poco que decir, se utiliza agua del grifo, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es una agua apta para el consumo humano a la que se añade cloro como conservante.

Respecto al agua poco que decir, se utiliza agua del grifo, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es una agua apta para el consumo humano a la que se añade cloro como conservante.

El tercer ingrediente es la levadura, pero ¿qué es la levadura?, la levadura son microorganismos que interactuan con la harina y el agua y producen procesos biológicos de fermentación. Esto hace que esas levaduras digieran parcialmente la harina y la conviertan en algo comestible para nosotros, además producen gas y otros compuestos que confieren al pan su sabor, esponjosidad y textura característica . La forma de obtener levadura es relativamente sencilla, las levaduras (hay cientos de ellas) están en la atmósfera y en la harina, solamente debemos “ponerles de comer”. Agua, harina y unas buenas condiciones de calor y ya tenemos levaduras en nuestra masa, la famosa masa madre. A partir de este compuesto iniciador podremos elaborar más pan siempre que queramos.

Pero esto es un proceso lento y algunas veces imprevisible, el pan industrial se elabora con levaduras de panadería (cepas seleccionadas de un solo microorganismo) o químicas (compuestos que generan CO2 ). Con ello la industria consigue hacer pan en muy poco tiempo y sin la incertidumbre.

Dado que partimos de una harina refinada con escaso poder nutricional y por ende escaso sabor, la industria utilizado algunos ingredientes más para añadir al pan: Entre otros azúcar, grasas, cereales malteados para añadir sabor y color y aditivos múltiples que permitan el congelado y la conservación (antiapelmazantes, conservantes, blanqueantes…).

Por otro lado hay que ver el proceso de elaboración de este tipo de pan, se trata obviamente de sacar el máximo rendimiento a cada barra. Para ello hay técnicas de amasado intensivo que logran acortar el proceso de amasado y crean panes con miga muy blanca y cortezas finas. Migas muy ligeras con mucho volumen pero con escaso peso…¿os suena?.. Las levaduras utilizadas por la industria solo hacen una fermentación alcohólica de la masa, se deja de hacer la segunda fermentación láctica, clave para romper las cadenas de proteínas (gluten) y el almidón. Lo cual influye drásticamente en la digestibilidad del pan.

Un tercer factor, y no menos importante, es el factor social. El consumidor actual quiere productos listos para comer en cualquier sitio y momento. Esto no casa bien con un proceso artesano. El trabajo de panadero es duro, muy duro, al fin y al cabo se trabaja con un producto que hay que mimar y cuidar. El panadero madruga para tener listo el pan a primera hora de la mañana y lo hace todos los días. Claro!, hay que amasar, reposar, formar y hornear. Es más fácil trabajar con un producto inerte que nos dejan en la puerta de la tienda y que solamente debemos hornear en cualquier momento y listo. Hay dos frases que definen cómo se trata el pan actualmente, una es “hay pan caliente” y otra “hay pan de horno”…

Por último el consumidor ha sucumbido a este tipo de pan, lo adquiere a un precio ridículo, recién horneado y con una textura suave muy apta para cualquier paladar. Pronto, la mayoría de la gente no recordará a que sabe el pan de verdad!

En definitiva. Harina refinada de escaso valor nutricional y sabor, aditivos añadidos para lograr estructura, sabor y longevidad y lo que nunca se habla, degradación de su importancia como alimento base de nuestra alimentación (producto gancho en numerosos establecimientos a precios irrisorios).

Aún hay esperanza no obstante. Mucha gente ha vuelto a la sana costumbre de hacer pan en casa, además en tiendas especializadas y algunas panaderías heroicas aún podemos encontrar pan de verdad. Se trata de indagar, preguntar y sobre todo probar y comparar. Por cierto, si además de buscar un pan elaborado por un panadero artesano, de masa madre y siguiendo el proceso natural, el pan es ecológico tendremos algunas ventajas más.

ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS

 

 

 

 

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LA IMPORTANCIA DEL PH ALCALINO

 La importancia de tener un pH en sangre ligeramente alcalino, te explicamos todo lo que necesitas para conseguirlo: nutrición, estilo de vida y complementos te ayudarán a crear la mejor versión de ti mism@ y disfrutar de una buena salud.

 

Un artículo de Eva Puerta, Coach de Salud y Nutrición en Flor de Vida
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Como vimos en el artículo anterior, nuestro cuerpo necesita un estado ligeramente alcalino para llevar a cabo todas sus funciones vitales de forma correcta. Y para ello es muy importante ayudar a nuestro organismo a que genere el mínimo residuo tóxico.

Esto, además de ayudarnos a preservar nuestros órganos vitales, retrasará los procesos de envejecimiento. Y esto se nota, por fuera y por dentro.

Claves de nutrición

Alimentos alcalinos ácidos neutros

Alimentos ácidos, alcalinizantes y neutros

Como el pH de nuestra sangre es ligeramente alcalino (tiene más minerales bases) y las propias funciones reguladoras de nuestro cuerpo generan sustancias ácidas, constantemente necesitamos mantener el correcto equilibrio ácido – alcalino del pH.  

Por eso resulta muy importante consumir en nuestra dieta una mayor proporción de alimentos alcalinizantes que acidificantes. Cuando hacemos un consumo excesivo de alimentos acidificantes, se crea un residuo ácido y el pH se acidifica. Recordemos que, un cuerpo ácido no absorbe las vitaminas, los minerales y otros nutrientes esenciales para la vida, le falta oxígeno y satura las vías depurativas de nuestro organismo.

Todos los alimentos que ingerimos se clasifican en la escala de acidez-alcalinidad, en función del residuo que dejan en nuestro torrente sanguíneo, una vez descompuestos (tras los procesos digestivos), que es el momento en que asimilamos los nutrientes. El alimento será más o menos ácido o alcalino en función de los minerales que contiene, y nada tiene que ver con el gusto. Por ejemplo, el limón es ácido, sin embargo es un alimento con un gran poder alcalinizante.

Lo ideal es ingerir un 80 % de alimentos alcalinizantes y un 20 % de alimentos acidificantes.

Alimentos ricos en sodio, potasio, magnesio y calcio son la clave para afrontar el día a día, el estrés, la polución y los excesos alimentarios o de actividad.

Alimentos ácidos

  • proteínas de  origen animal, tales como los pescados, las aves y carnes, los huevos y lácteos
  • alcohol
  • grasas y aceites
  • harinas blancas y cereales refinados
  • productos procesados, como la bollería industrial
  • comidas preparadas

Alimentos alcalinizantes

  • fruta madura
  • verduras de hoja verde (brócoli, espárragos)
  • hojas verdes (de cebada, de avena, de trigo, de alfalfa)
  • germinados
  • ajos y cebollas
  • patatas
  • kuzu
  • algas
  • salsa tamari
  • miso
  • gomasio
  • sal del Himalaya
  • té de tres años
  • quinoa, mijo, trigo sarraceno, espelta
  • limón
  • aceite de oliva, de linaza, de aguacate y de uva (de primera presión en frío y ecológicos)

Alimentos neutros

  • yogurt
  • tofu
  • cereales integrales

¡La forma de cocinar o consumir los alimentos también nos influye!

Ingerir alimentos crudos nos proporciona mayor aportación de nutrientes, vitaminas y minerales, mayor alcalinidad… Por ejemplo, un batido de vegetales crudos es más alcalino que una crema de verduras.

Es por eso que recomiendo consumir altas dosis de alimentos crudos, ecológicos y de proximidad, dejando volar la imaginación, y el paladar, con zumos naturales de frutas, batidos verdes, ensaladas de colores con algas y germinados…

Ejemplo de receta alcalinizante

Ensalada de aguacate, tomate cherry, cebolla lila, germinados de alfalfa, levadura nutricional, semillas de cáñamo y semillas de sésamo aderezada con aceite de lino y sal del Himalaya.

Claves de estilo de vida

Alcalinidad y estilo de vida ejercicio

Ejercicio físico

El sedentarismo también eleva la acidez en sangre. Es recomendable practicar un mínimo de actividad física: de este modo activamos el metabolismo y eliminamos toxinas, mejorando el funcionamiento del organismo.

Equilibrio emocional

El estrés, las emociones fuertes y los pensamientos negativos nos acidifican, dejando toxinas en nuestro organismo.

Podemos apoyarnos con técnicas donde se trabaja el equilibrio del cuerpo-mente, como el Yoga o Pilates, la meditación…o tratarnos con terapias como las Flores del Dr. Bach, la Auriculoterapia o las Sales de Schüssler, que nos ayudan a regular las emociones para poder sanarnos y disfrutar de una vida plena.

Limpieza interior

Los medicamentos, los alimentos con químicos y pesticidas, así como las ondas WIFI, también acidifican y dejan residuos.

Para desintoxicar nuestro organismo podemos recurrir a las plantas medicinales, las algas y alimentos nutritivos como las semillas, que ayuden a nuestros órganos internos a eliminar los residuos tóxicos, para sentirnos vitales y enérgicos.

Complementos alcalinizantes

Podemos apoyarnos con plantas medicinales como el diente de león o la ortiga, el regaliz o la menta, la manzanilla o la melisa

O podemos recurrir a los superalimentos como:

  •  el alga Chlorella, que es el alimento con mayor porcentaje de clorofila del mundo vegetal,  y una fuente excepcional de proteínas, de vitaminas y minerales. Esta alga nos ayuda a desintoxicar nuestros órganos digestivos, los pulmones, los riñones, el hígado y la sangre…
  • la Hierba de Trigo y de Cebada, altamente alcalinizantes también porque son muy ricas en clorofila, además de muchos otros minerales.

Por otro lado, es muy recomendable hacer depuraciones en primavera y otoño con el apoyo de un especialista, para poder desintoxicar nuestro organismo de los excesos del invierno y del verano.

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Las grasas de la dieta mediterránea, un ‘mar de salud’

En los últimos años son innumerables los estudios que han relacionado esta alimentación con la protección a diversas enfermedades, así como un mejor estado de salud. Su acción protectora esta asociada a que los alimentos que la componen son ricos en antioxidantes, fibra, hidratos de carbono complejos, ácidos grasos monoinsaturados, minerales y vitaminas.

La dieta mediterránea, que tradicionalmente se consume en España, es referente de dieta variada, equilibrada y moderada y, por lo tanto, un modelo alimentario saludable que algunos estudios relacionan con una menor prevalencia de algunas enfermedades. En los últimos años son innumerables los estudios que han relacionado esta alimentación con la protección a diversas enfermedades, así como un mejor estado de salud. Su acción protectora esta asociada a que los alimentos que la componen son ricos en antioxidantes, fibra, hidratos de carbono complejos, ácidos grasos monoinsaturados, minerales y vitaminas. Hasta ahora, siempre que se habla de dieta saludable como la mediterránea, se hablaba de restringir las grasas, sin embargo no todas las grasas son iguales, por eso no todas deben limitarse o reducirse en la dieta. Este tipo de alimentación puede, como demuestra una nueva investigación, incluir “una gran cantidad de cierto tipo de grasas”. Una revisión de la evidencia disponible sugiere que una dieta mediterránea sin restricciones en el consumo de cierto tipo grasas puede reducir el riesgo de una persona de padecer diabetes, cáncer de mama y eventos cardiovasculares en comparación con otras dietas, como revelan en un artículo sobre su trabajo publicado en la revista ‘Annals of Internal Medicine’. A pesar de los avances en el diagnóstico y el tratamiento, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. Las dietas occidentales típicas, que son elevadas en grasas saturadas, azúcar y granos refinados, se han relacionado con el desarrollo de estas patologías crónicas, pero la limitada evidencia sugiere que una dieta mediterránea, que es esencialmente de origen vegetal, puede ser una opción más saludable. Los autores de este trabajo, expertos del Centro Médico Minneapolis VA, en Estados Unidos, revisaron la evidencia disponible para resumir el efecto de una dieta mediterránea sobre los resultados de salud y evaluar si las poblaciones de América del Norte serían propensas a adherirse a una dieta de este tipo. Dado que no todos definen la dieta mediterránea de la misma manera, los científicos la definieron como una dieta que no tiene ninguna restricción en la ingesta de tipos de grasas, ya que incluye una alta proporción de grasa monoinsaturada y poliisaturada e incorpora las grasas saturadas. Por ejemplo, usando oliva aceite como ingrediente principal de cocción, y con alto contenido de frutas y verduras, alto consumo de legumbres, ingesta elevada de grano y cereales, consumo moderado de vino tinto, consumo moderado de productos lácteos, bajo consumo de carne y productos cárnicos y una mayor ingesta de pescado. Algunos ensayos controlados aleatorios han comparado este tipo de dieta con todos los demás, pero pocos que sugieren que una dieta mediterránea sin restricción de la ingesta de grasa puede estar asociada con una menor incidencia de eventos cardiovasculares, cáncer de mama y diabetes tipo 2. Los investigadores no encontraron estudios que cumplieron los criterios de inclusión para evaluar los resultados de adherencia. Sin embargo, datos de observaciones revelan que la incidencia total del cáncer y la mortalidad y la incidencia del cáncer colorrectal y de pulmón fueron más bajos en las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea en comparación con aquellos con los índices más bajos, pero no muestran asociación entre la adherencia a la dieta mediterránea y el riesgo de cáncer de mama. ep

Fuente: medio ambiente

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La dieta es la clave para tener una buena salud física

El ejercicio es una de las dos o tres claves para que las personas consigan tener una buena salud física y mental. Sin embargo, no es la más importante, como se nos ha hecho creer. La clave para evitar la obesidad, problemas intestinales, alergias e intolerancias es cuidar la salud a través de una buena alimentación.

Es el exceso de azúcar y de carbohidratos simples que ingerimos lo que está detrás del aumento de obesidad de la población. Por tanto, no es el ejercicio. El ejercicio es una parte fundamental para mantener a raya enfermedades cardiovasculares, la diabetes o la demencia, pero las dietas hipercalóricas son las máximas responsables del aumento de nuestro peso.

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En los últimos 30 años la obesidad se ha disparado y los niveles de actividad física en la población occidental se han mantenido. Esto hace que la causa de la obesidad señale a una inadecuada alimentación y no a la falta de actividad física. Sin embargo, la obesidad solo es la punta del iceberg cuando hablamos de las consecuencias de una mala alimentación. De hecho, que una alimentación poco saludable es la causante de muchas enfermedades es un hecho que pasa desapercibido a la mayor parte de la población, y lo que es más grave, a aquellas personas de la sociedad que podrían ayudar a difundir el peligro de una alimentación incorrecta; esto es, médicos, políticos, periodistas, etc.

En lugar de un mensaje basado en un cambio en los hábitos de alimentación, se difunde el mensaje de mantener un peso saludable a través de una dieta hipocalórica, basada en una bajada de la ingesta de las calorías. Sin embargo, no se incide en que no es tan importante la bajada de calorías como de que nutriente vienen esas calorías. Si las calorías que ingerimos provienen de alimentos o productos con un alto contenido en azúcares simples, nuestro cuerpo tiende a almacenar esos hidratos de carbono que no quemamos en forma de grasa. Además, esto provocará un pico de insulina durante el cuál nos sentiremos satisfechos. El problema es que cuando los niveles de azúcar en sangre disminuyan -lo que ocurre poco tiempo después de ingerir carbohidratos simples-, volveremos a tener hambre y a querer ingerir más azúcares, con lo cual, acabaremos consumiendo más calorías de las que necesita nuestro cuerpo.
En cambio, si las calorías provienen de las proteínas, nuestro cuerpo las asimilará y permitirá que nuestros músculos se nutran y crezcan. Sin embargo, no debemos sobrepasarnos tampoco en nuestro consumo de proteínas hará que el riñón trabaje en exceso y a la larga, pueda tener consecuencias negativas. Y por último, las calorías también pueden provenir de las grasas. Las calorías de las grasas, al contrario de lo que se ha establecido en la sociedad, induce a plenitud y saciedad.
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Un análisis publicado en PLoS One, reveló que por cada 150 calorías de azúcar de más que ingerimos, se produce un aumento de casi 11 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2 en comparación con las mismas calorías obtenidas a través de la grasa o la proteína. Y ello, independientemente de la actividad física y del peso de la persona. De hecho, un trabajo publicado en Nutrition concluyó que una restricción de carbohidratos en la dieta es la fórmula más eficaz para reducir la aparición del síndrome metábolico. El síndrome metabolico es el conjunto de factores que pueden darse en una persona (como resistencia a la insulina, obesidad, etc.), y que pueden causar enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Esto no quiere decir que los carbohidratos deban desaparecer de nuestra alimentación, pero no debemos abusar de ellos. Los carbohidratos son esenciales para aquellas personas que practican deporte habitualmente, sobre todo para deportistas que hacen una práctica intensa del mismo. Sin embargo, recientemente, se ha alzado una nueva corriente que aboga por una dieta con un alto contenido en grasas. Es lo que se conoce como la dieta cetogénica. La dieta cetogénica consiste en reducir la ingesta de carbohidratos al mínimo y aumentar la ingesta de grasas. De esta forma, el cuerpo entra en un estado cetogénico en el que, para mantener activo el organismo, tira de la grasa y no de los hidratos, con lo cual, al hacer ejercicio se quema directamente de la grasa porque no hay glucógeno del que alimentarse.

Por tano, los mensajes saludables difundidos por la industria de la alimentación deben cambiar. Pero no solo eso, también hay que educar a la población sobre sus hábitos alimenticios y los efectos de una mala alimentación para la salud. Si se mejora el entorno alimentario de las personas, éstas tomarán decisiones individuales que favorecerán su salud física.

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