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Las propiedades y usos del aceite de onagra

 

La onagra se extrae de las semillas de una flor, también es conocida con el nombre de prímula y es originaria de Norteamérica. Sin embargo, también la podemos encontrar en zonas cálidas de Europa crece de forma silvestre.

Sus primeros usos fueron gracias a los indios, que utilizaban toda la planta como infusión en agua caliente para curar las heridas, los problemas cutáneos y el asma. Es una planta que alivia los problemas gastrointestinales y diversos problemas femeninos.

 

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La prímula tiene un alto contenido en ácido oleico, ácido linoleico y ácido gammalinolénico que son ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos esenciales proporcionan energía, aislando los nervios, manteniendo la temperatura corporal, forman parte de la estructura de la célula, son vitales para el metabolismo y crean las moléculas prostaglandina, muy importante para el organismo.

La falta de ácidos grasos esenciales produce entre otras cosas: heridas sin curar, piel seca, anormalidades en la circulación y el corazón, artritis, trastornos inflamatorios, deficiencias en el sistema defensivo e inmunológico o sequedad en los conductos lacrimales y de las glándulas salivares.

La prostaglandina formada gracias a la ingesta de aceite de onagra favorece la producción lacrimal y salivar, el normal funcionamiento del sistema defensivo, la normal producción de grasa en la piel, protege contra el cáncer, impide la inflamación, inhibe la trombosis y la formación de colesterol, regula las hormonas femeninas y es vasodilatadora.

El consumo de onagra está indicado para una amplia variedad de dolencias y enfermedades:

-Síndrome premenstrual: alteración que sufren muchas mujeres antes de la llegada de la regla que suele cursar con inflamación de las mamas, retención de líquidos, desánimo, mal genio, cansancio. Tomar dos cápsulas, dos veces al día, después de las comidas.

– Mastopatía fibroquística o enfermedad benigna del seno: mejoría muy notable después de tres meses de tratamiento, con mejoría total al año. Tomar igual dosis al anterior y evitar las sustancias metíl-xánticas presentes en el café, té, coca cola.

– Enfermedad cardiaca, trastornos vasculares e hipertensión: baja los niveles de colesterol, impide la formación de coágulos y reduce la hipertensión por su acción vasodilatadora, previene las hemorragias y los trombos a nivel cerebral y cardiaco.

– Ayuda a perder peso en caso de obesidad o sobrepeso.

– Eccema atópico, asma, alergias, fiebre del heno: tomar 8 cápsulas por día de 500 miligramos cada una durante tres meses, después se puede bajar el tratamiento tomando de dos a cuatro cápsulas por día, se puede tomar de por vida. En los bebés con eccema se puede aplicar en la piel de las piernas y brazos, así pasará a vía sistémica, no debe usarse en casos de epilepsia, ni aplicarlo sobre la tripa en pieles muy sensibles porque a veces pueden salir granitos.

– Problemas de la piel y pelo: uñas quebradizas, ojos secos, caspa, alopecia o caída del cabello. Tomarlo, también se puede aplicar como crema hidratante.

– Esclerosis múltiple: actúa estimulando los linfocitos T, detiene el agregado de plaquetas, refuerza los vasos sanguíneos, convierte los hematíes defectuosos en normales, regula y normaliza las conducciones nerviosas. En un estudio llevado a cabo en 1979 la mayoría de los tratados con aceite de onagra notaron una notable mejoría, que los ataques habían disminuido en intensidad y frecuencia. Las mejorías fueron: aumento de la movilidad, reducción de espasmos y temblores, mejora en la evacuación de la vejiga, mejora de la visión, mejora del pelo y la piel, alivio del estreñimiento, mejoría en la curación de heridas, recuperación del peso normal y los periodos de crisis se normalizaban.

– Esquizofrenia: disminuye las alucinaciones y el comportamiento agresivo, sociabiliza al enfermo y lo hace más sensible emocionalmente.

– Alcoholismo: beber en exceso roba la prostaglandina, la onagra actúa mejorando la resaca y el síndrome de abstinencia previene la tolerancia al alcohol y por tanto la adicción y el enganche al alcohol, normaliza el funcionamiento del hígado.

– Neuropatía diabética: normaliza la conducción nerviosa.

– Cáncer: su prevención y  tratamiento.

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