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HUMMUS DE LENTEJAS ROJAS Y CALABAZA ASADA

¿Sabíais que existen muchas variedades de lentejas? Las hay de distintos colores y tamaños, pero me gustaría hablaros de una variedad muy especial: las lentejas rojas, también conocidas como lentejas coral.

Se trata de una variedad de lenteja pequeña que, a diferencia de las lentejas más típicas, están peladas y partidas. Además, al no tener piel, precisan de un tiempo de remojo previo menor y son mucho más rápidas de cocinar.

Como todas las legumbres, las lentejas rojas contienen hidratos de carbono de calidad, proteínas de origen vegetal, fibra y hierro, además, las lentejas rojas son muy digestivas!

Este tipo de lentejas son muy utilizadas en la cocina hindú para preparar el conocido masoor dahl, una sopa de lentejas rojas preparada con especias y algunos vegetales. Pero también las podemos usar para preparar ensaladas, cremas, currys, estofados o patés vegetales.

Quiero compartir con vosotros un hummus que me encanta, preparado con una base de lentejas rojas y calabaza asada. Una combinación digestiva y deliciosa que nos viene fenomenal ahora que empieza la temporada de calabazas. Aunque si no os gusta esta verdura dulce, también la podéis sustituir por zanahoria, cocinándola de la misma forma.

Lo podéis usar para dippear con unos crudités (zanahoria, calabacín, pepino, apio, endivias…), palitos, o si lo prefieres, para acompañar unas verduras a la plancha o un arroz integral.

¡Espero que lo disfrutéis!

INGREDIENTES

  • ½ taza de lentejas rojas 
  • 1 taza de agua mineral
  • 125 g de calabaza pelada
  • ½ cucharadita de postre de comino en polvo
  • 1 cucharada sopera de tahín tostado
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
  • unas gotitas de zumo de limón
  • sal marina

ELABORACIÓN

1. Precalentar el horno a 180ºC.

2. Cortar la calabaza a trozos pequeños y colocar en una bandeja para horno con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal marina.

3. Hornear unos 20 minutos.

4. En un cazo pequeño, agregar una taza de agua y llevar a ebullición.

5. Lavar las lentejas rojas y añadirlas al cazo cuando el agua empiece a hervir.

6. Añadir una pizca de sal marina, tapar y cocinar a fuego bajo durante unos 15 minutos (hasta que estén cocidas y no quede agua).

7. Colocar las lentejas cocidas en un procesador de alimentos junto con la calabaza asada, tahín, comino, aceite, unas gotitas de zumo de limón y una cucharadita de sal. Triturar hasta obtener un paté homogéneo.

8. Dejar enfriar antes de servir.

9. Disfrútalo con unos snacks , crudités…

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¿Qué son las grasas hidrogenadas o grasas trans?

En una dieta equilibrada las grasas aportan entre un 25 y 30% de las calorías diarias. Ejercen importantes funciones corporales, como formar parte de las membranas celulares, vehicular vitaminas o proteger órganos. Pero no todos los tipos de grasas son iguales.

Según su composición química se dividen en:

Grasas Insaturadas: Permanecen líquidas a temperatura ambiente. La mayoría son de origen vegetal.

Grasas Saturadas: Se reconocen porque son sólidas a temperatura ambiente. La mayoría son de origen animal como manteca, mantequilla, nata,  y en quesos o yema de huevo. Pero también las hay vegetales como la grasa de palma.

Las grasas de los alimentos procesados

A pesar de que los aceites vegetales son los más saludables para nuestro organismo, suelen tener poca estabilidad, justamente por ser insaturados. Es decir, que tienden a estropearse con facilidad, a causa de la luz, el calor o la oxigenación. Esto es un problema para la industria de los alimentos manufacturados, que busca productos que duren mucho tiempo. Para ello, introduce artificialmente moléculas de hidrógeno y así consigue una consistencia más sólida y una mayor perdurabilidad.

Son las preferidas de los fabricantes de comida industrial, por su textura, estabilidad y coste competitivo. Hallamos grasas hidrogenadas o trans en multitud de productos. Además muchas se hacen a partir de aceites de soja y de maíz de cultivo transgénico. Se utilizan con frecuencia en:

  • Bollería industrial, galletas, biscotes.
  • Aperitivos salados, palomitas, patatas fritas y snacks.
  • Platos precocinados o fritos como empanadillas, croquetas, canelones.
  • Masas de pizza, brisa y hojaldre.
  • Chocolates, cremas y margarinas.

Es fundamental prestar atención a las etiquetas de los productos. Aunque sean de origen vegetal, debemos desconfiar cuando pone “grasas vegetales”. Sólo son saludables las que se anuncian como aceites vegetales.

Aunque sean de origen vegetal, debemos desconfiar cuando pone “grasas vegetales”

Efectos sobre la salud de las grasas hidrogenadas o grasas trans

Son las grasas más perjudiciales para la salud. Es conveniente evitarlas o reducir al máximo su consumo.

Aumentan el riesgo de padecer enfermedades como:

  • Cardiovasculares y arterioesclerosis: Elevan los niveles de colesterol dañino y triglicéridos, al tiempo que disminuyen los de colesterol saludable.
  • Cáncer: Pueden llevar al organismo a construir hormonas y membranas celulares defectuosas.
  • Cerebrales: Inhiben la acción de los ácidos grasos esenciales, retrasando el crecimiento y la maduración del cerebro.
  • Metabólicas y diabetes.

Autora: Mercedes Blasco. Nutricionista vegetariana y filósofa

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Alimentos fortalecedores en otoño

Ya la vuelta al cole superada, nos vamos adaptando a menos horas de luz y a la bajada otoñal de temperaturas, pero aun así nuestro organismo nos pide prevención y fortalecer las defensas.

¿Cómo? Aportando verduras y frutas con mayor densidad y fortalecedoras de nuestro sistema inmune.

Los tubérculos que habíamos minimizado en verano, van cogiendo poco a poco mayor protagonismo y aparecen en forma de nabo, calabaza, boniato y chirivía,ideales para ser utilizadas en ensaladas tibias con poder más saciante y ” calorífico”, así como en caldos y cremas de verduras reconfortantes.

Estas verduras de raíz son consideradas “yang” en la medicina china es decir, de energía contractiva, manteniendo así  el calor interno en el organismo. Es lo que pide el cuerpo en ésta época del año, retener más calor sin dejar tampoco de consumir verduras de hoja verde más refrescantes, formando así un perfecto equilibrio. De hecho, el otoño se caracteriza por cambios de temperatura constantes, y la dieta debe ir a acorde con ello. De hoja verde, son de temporada la escarola, alcachofas, la col kale (y otras crucíferas), totalmente combinables en ensaladas templadas con calabaza o boniato cocidos por ejemplo.

Otra exquisitez de temporada son las setas. Especialmente las setas shiitake, maitake y reishi, y la seta calabaza con elevado poder antiinflamatorio, antioxidante y antiviral. Son consideradas alimentos anti-cáncer y cardiosaludables. Se pueden consumir en salteados, cremas  o incluso, algunas de ellas, crudas o marinadas. Aportan un sabor particular, y proporcionan una buena fuente de vitaminas del grupo B, imprescindible para nuestro sistema nervioso.

 

Otro regalo que nos ofrece el otoño son las castañas. Se trata de un fruto seco que nos aporta hidratos de carbono estables en sangre, proporcionándonos una energía duradera, disminuyendo así las ganas de picotear a lo largo del día. Son antioxidantes, y aportan magnesio, fósforo y hierro. A destacar su poder prebiótico al contener  un tipo de fibra llamada inulina, siendo ésta uno de los alimentos favoritos de nuestra flora intestinal, tan determinante para nuestra salud e inmunidad. Las castañas pueden consumirse asadas, en mermeladas, como relleno, en cremas de verduras (de cebolla por ejemplo), o en repostería en forma de harina apta para celíacos, siendo ésta libre de gluten.

Los caquis, nutritivos, bajos en grasa y ricos en betacaroteno, cuidan de nuestra piel, mucosas y sistema inmunológico.  Su fibra soluble combate el estreñimiento, aunque si se consumen sin estar en su punto de madurez,  pueden llegar a ser astringentes y comportarse entonces como  un antidiarreico. Son ideales para hacer mermeladas, natillas, en batidos y tartas, con frutos secos o solos, consumidos con una simple cuchara.

La granada en cambio es ligera, depurativa y diurética. También rica en fibra soluble, saciante y reguladora del tránsito intestinal. Su poder antioxidante, tonificante y revitalizante la convierte en gran  aliada en épocas de cansancio y agotamiento. Al ser rica en vitamina C, nos ayuda a combatir virus a la vez que aportar un efecto anti-aging a nuestra piel. Combina con un sinfín de platos, con muesli o porridge y yogur vegetal, en ensalada con escarola o berros, en arroces o quínoa en forma de ensaladas frías, en salsas saladas y especiadas, o en versión dulce en forma de helados y sorbetes.

Este otoño adopta tus aliados fortalecedores de temporada, y disfruta del cuidarte ¡desde dentro hacia fuera!

Autora: Mareva Gillioz, Dietista y Coach nutricional, especializada en Naturopatía

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Una dieta basada en alimentos ecológicos puede ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad

 

alimentos ecologicos obesidad

Un estudio realizado por varias instituciones francesas y publicado en la revista de investigación en nutrición British Journal of Nutritionmuestra la relación entre el consumo de alimentos ecológicos con un menor riesgo en el aumento del peso.

En este estudio llevado a cabo por miembros de instituciones francesas como el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica o el Instituto Nacional de Investigación en Agricultura, tenía como objetivo principal conocer la relación entre la frecuencia de consumo de alimentos ecológicos o bio y el sobrepeso y la obesidad.

Al finalizar el estudio una de las conclusiones de los investigadores es que se respalda la potencial relación entre mayor frecuencia de consumo de alimentos ecológicos con un índice de masa corporal (IMC) más bajo y menor ganancia de peso. Las personas que se alimentan de manera habitual con alimentos ecológicos tienden a tener un peso adecuado y son menos propensas a padecer sobrepeso y obesidad.

Hoy en día la obesidad es una epidemia y un problema de salud pública. El sobrepeso y la obesidad contribuyen a crear y/o empeorar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Entre los factores implicados en la etiología de la obesidad, además del exceso de ingesta o de un estilo de vida sedentario, cada vez hay mayor preocupación por la influencia de otros factores como la microbiota intestinal o las sustancias químicas presentes en el medio ambiente.

Este estudio se ha querido centrar en los alimentos ecológicos u orgánicos por el gran interés que tienen al presentar diferentes características que tienen potencial para proteger contra la ganancia de peso y la obesidad.

Comparados con los alimentos convencionales, los alimentos ecológicos tienen mejores valores nutricionales con respecto a los ácidos grasos y a micronutrientes como vitaminas y minerales. Te recomiendo ver Alimentos ecológicos: más sanos, nutritivos y sostenibles según un informe del Parlamento Europeo.

Los alimentos ecológicos o bio son característicos por no tener residuos de pesticidas o que éstos se encuentren en niveles muy bajos. Análisis y estudios experimentales muestran que adoptar una dieta ecológica lleva a una reducción drástica en residuos de pesticidas en la orina de adultos y de niños. Un gran número de moléculas que componen los pesticidas han sido reconocidos como disruptores endocrinos y éstos pueden conducir a trastornos metabólicos. Una mayor exposición a estos componentes disruptores endocrinos ha sido asociada con mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.

En el estudio se explica cuál puede ser la relación entre los pesticidas y el sobrepeso y la obesidad. Los pesticidas suelen tener disruptores endocrinos que nos afectan causando alteraciones en el metabolismo de los lípidos, el transporte de la glucosa e incluso algunos pesticidas pueden afectar la regulación del patrón alimentario.

Las frutas y verduras no ecológicas a menudo están contaminadas con restos de varios pesticidas porque se les aplican abundantes agroquímicos durante su producción y almacenamiento. La exposición a los pesticidas se ha relacionado con diabetes tipo 2 y obesidad y un alto consumo de frutas y verduras convencionales podría también estar relacionado con efectos adversos para la salud.

En este contexto, el consumo de alimentos ecológicos podría contribuir a controlar la ganancia de peso y el riesgo de padecer obesidad, pues las personas que basan su dieta en alimentos ecológicos presentan menos probabilidades de tener sobrepeso y obesidad frente a las personas que no consumen alimentos ecológicos.

Los investigadores resaltan que la dieta con un alto consumo de frutas y verduras y un bajo consumo de productos de origen animal encontrado entre las personas que comen alimentos ecológicos con mayor frecuencia puede ser una de las claves. También son importantes no tener hábitos dañinos como fumar y procurar llevar una vida activa.

En análisis de orina llevados a cabo, se ha podido comprobar que sustituir los alimentos convencionales por alimentos ecológicos u orgánicos reduce drásticamente los niveles de residuos de pesticidas.

La calidad de los alimentos que incluimos en nuestra dieta habitual no sólo afecta a la salud en general sino también sobre aspectos como el aumento de peso.

Estos resultados son muy interesantes desde el punto de vista de la salud pública y también para reforzar la necesidad apoyar la producción ecológica u orgánica de alimentos.

Puedes acceder al estudio completo aquí:

Una dieta basada en alimentos ecológicos puede ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad

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La importancia de los alimentos ecológicos

Los alimentos ecológicos son más nutritivos, más sanos y más seguros por varias razones.

Ventajas de los alimentos ecológicos

– No contienen pesticidas ni herbicidas químicos, hormonas de crecimiento ni fertilizantes artificiales.

– Uso restringido de aditivos alimentarios.

– Uso prohibido de transgénicos (Organismos Modificados Genéticamente).

– Respecto a su composición nutricional, numerosos estudios aseguran que contienen cantidades mayores de minerales, vitaminas y antioxidantes (estos últimos se asocian con un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, incluyendo las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer).

importancia alimentos ecológicos– Su producción se basa en políticas agrarias sostenibles que respetan el ecosistema y los ciclos de la tierra.

– Apoyan la producción a pequeña y mediana escala, favoreciendo un desarrollo rural sostenible.

Un alimento ecológico se puede reconocer por el certificado o el sello que lo caracteriza, el cual asegura una serie de garantías que se deben cumplir para que dicho alimento se considere «ecológico».

Desventajas de los alimentos convencionales

– Su producción se basa en un modelo de agricultura de producción intensiva, mediante monocultivos que empobrecen el suelo y reducen la diversidad ambiental, favoreciendo la erosión de la tierra y la consecuente desertización de los campos, además de agotar las fuentes acuíferas.

– Uso abusivo de fertilizantes, pesticidas, herbicidas, hormonas y otros residuos químicos que contaminan tanto el medio ambiente como el alimento.

– Importantes excedentes debido a la sobreproducción.

Sistema basado en alcanzar la mayor producción al menor coste, lo que da lugar a alimentos con escasas cualidades nutricionales y organolépticas (de sabor, olor, textura, etc.)

– Van en contra de la soberanía alimentaria, ya que la producción queda en manos de un pequeño sector de la población.

Por lo tanto, deberíamos ser conscientes y apostar por modelos de producción alimentaria sostenibles que incentiven el consumo de alimentos ecológicos, de temporada y de proximidad. Una manera fácil de hacerlo es comprando en tiendas y mercados de producción ecológica y local.

Autora: Esther Baena, dietista

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El lobby alimentario se disfraza de bio

Merxe Morales

Creado por Merxe Morales

Los productos ecológicos no son perfectos. Hay formulaciones en alimentos procesados bio  que no están al cien por cien equilibrados. Algunos tienen demasiadas grasas (aunque sean de origen orgánico)  son grasas, llevan  aceite de palma, harinas refinadas, demasiado azúcar…
Pero lo que nunca habíamos visto hasta ahora en un herbolario o en una tienda de alimentos saludables es la venta de azúcar blanco. Nunca. Es un producto impensable. Descartado de las despensas de los que buscan salud.
Y lo ha tenido que lanzar la empresa Azucarera.  Bajo mi punto de vista porque hay una enorme confusión de conceptos.

El consumidor ecológico no quiere azúcar blanco.

¿O es que por ponerle la etiqueta  ecológica se bendice al azúcar refinado?  Sigue siendo una sustancia adictiva, con un peligroso  índice glucémico de 60 y 0% minerales,  vitaminas y nutrientes.

Como dice el Doctor Mercola: “La muerte a causa del azúcar podría no ser una exageración. Hay evidencias que sugieren que el azúcar es un FACTOR PRINCIPAL en enfermedades crónicas y obesidad”.

El azúcar es un producto adictivo de uso común que alimenta las células del cáncer, desencadena el aumento de peso y promueve el envejecimiento prematuro.

Aquí podéis ver el artículo completo del Doctor Mercola con los 76 principales peligros que conlleva su consumo. 

Y esto está pasando porque la gran industria alimentaria convencional, que hasta ahora ha demostrado estar poco preocupada por la salud de los consumidores (podemos listas miles de productos poco o nada respetuosos con la salud) está entrando en el mercado ecológico lanzando sus propios aceites, cereales, galletas, mermeladas o panes.

Pero ¿se producen bajo el mismo concepto?

¿Qué conciencia hay detrás de una empresa que fabrica azúcar blanco ecológico cuando hasta la propia Organización Mundial de la Salud insta a reducir su consumo?

¿Qué sentido tiene poner en los lienales BIO este producto?

Sembrará confusión entre algunos. Y unos pocos lo llevarán a su cesta de la compra. Pero no serán los consumidores informados.

Y ya tengo una buena lista de productos ecológicos lanzados por SOS, La Masía, Gullón, Hero, Dulcesol...  Os los voy a compartir aquí mismo

¿Qué os parece que los grandes de la alimentación empiecen a producir ecológico? ¿Os da la misma confianza? Me interesa mucho lo que pensáis sobre esto.

 

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LOS BENEFICIOS DEL ACEITE DE COCO SON INNEGABLES

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    Últimamente, parece que el aceite de coco ha recibido una gran cantidad de publicidad y por muchas razones diferentes. Tiene una serie de usos sorprendentes, sin duda como un alimento, pero posee muchos otros beneficios relacionados con la salud. Algunos de ellos son bastante sorprendentes.

    Es por eso que el aceite de coco parece haber pasado de “¿Qué es esto?” a “¡un superalimento!” ya que las personas de todo el mundo hacen un balance de lo que puede hacer por ellos.

    Con respecto a la cuestión nutricional, los ácidos grasos presentes en el aceite de coco confieren varios beneficios para la salud, incluyendo una mejor función cerebral, estimula el metabolismo corporal, genera energía y ayuda a eliminar el exceso de grasa corporal.

    Estos beneficios han sido obtenidos por los habitantes de las poblaciones que consumen regularmente grandes cantidades de aceite de coco.

    El Aceite De Coco Tiene Ácidos Grasos Que le Son Beneficiosos

    Es posible que haya escuchado que aunque alguna vez se pensó que la grasa saturada era la principal causa de las enfermedades cardiacas, ahora se sabe que no solo es beneficiosa sino vital para tener una buena salud.

    Las buenas noticias son que: el aceite de coco es una de las mejores fuentes de grasas saturadas en el planeta. De hecho, alrededor del 90 % del contenido de grasa en el aceite de coco es grasa saturada.

    En vez de obstruir sus arterias, al dañar su sistema coronario y ponerle en una vía rápida hacia un derrame cerebral, ha surgido nueva información en un notable metaanálisis,1 el cual no mostró evidencia significativa de que las grasas saturadas causaran alguno de los anteriores, sino que de hecho le son muy beneficiosas.

    El aceite de coco contiene triglicéridos de cadena media que pueden tener beneficios terapéuticos para las personas con ciertos trastornos cerebrales, epilepsia, e incluso puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer.2

    Las Personas Han Evolucionado con el Uso de Aceite de Coco

    Como puede observar en las civilizaciones de todo el mundo que han consumido el aceite de coco durante décadas e incluso siglos, en relación a la cuestión médica, claramente existe una diferencia entre aquellos individuos y los individuos denominados “iluminados” de los países de primer mundo.

    ¡Parecen estar más saludables! Como por ejemplo, las personas de las poblaciones polinesias como los de Tokelau y Pukapuka, donde las personas tienden a comer una gran cantidad de coco, fueron examinadas en relación a su alto consumo de grasas saturadas y bajos niveles de colesterol y sacarosa.

    Los investigadores descubrieron que “las enfermedades vasculares son poco comunes en ambas poblaciones y no hay evidencia de que el alto consumo de grasas saturadas tenga un efecto perjudicial”.3

    Otro ejemplo de ello es la población Kitevan en Nueva Guinea, cuya alimentación colectiva no fue alterada por los hábitos alimenticios del mundo occidental. Además de comer una gran cantidad de tubérculos, frutas y pescado, las personas también consumen coco como un importante alimento básico.

    Ninguna de las personas involucradas en el estudio4 informó derrames cerebrales, muerte súbita, debilidad, enfermedades cerebrales, o dolor de pecho relacionado con el trabajo pesado. No se presentaron enfermedades de las arterias coronarias en ningún lugar

    La única deducción que se puede hacer es que, en vez de estar afectado, enfermo y débil, muchas poblaciones de todo el mundo han logrado mucho mejores resultados con sus alimentos tradicionales al complementar con abundante aceite de coco, que otros lugares “progresistas” del mundo.

    Los Triglicéridos, la Grasa y ¿Dónde Se Encuentran?

    No importa a dónde viaje, prácticamente todos los lugares fueron influenciados por la alimentación occidental, y no en el buen sentido.

    Donde exista obesidad en grandes proporciones de la población, hay una muy buena probabilidad de que encontrará hábitos alimenticios erróneos y destructivos como una alimentación baja en grasa junto con la carne CAFO (operaciones concentradas de alimentación animal) demasiado procesada, e insuficientes cantidades de vegetales y fuentes de grasa saludables.

    Algunos creen que todo gira en torno al consumo de calorías; sin embargo, las personas que han prestado atención a los alimentos que son realmente saludables y los que no lo son, entienden que esto no es realmente el caso. Esto es acerca de la sustancia que se encuentra detrás de las calorías.

    Los ácidos grasos de cadena media o triglicéridos (MCT) en el aceite de coco representan alrededor de dos tercios de sus ácidos grasos totales. En la explicación:5

    “Las grasas alimenticias son moléculas formadas por átomos de carbono individuales, vinculados a las cadenas que varían de 2 a 22 átomos de carbono de longitud. Los ácidos grasos de cadena larga (LCT) que varían de 12 a 18 átomos de carbono de largo son la forma de grasa predominante en la alimentación de la población en los Estados Unidos.

    Por el contrario, los MCT se componen de solo 6 a 10 enlaces de carbono. Debido a su corta longitud de cadena, los MCT tienen un número de propiedades únicas que les dan ventajas sobre los LTC más comunes”.

    La conclusión es que, cuando come alimentos con alto contenido de triglicéridos de cadena media, su cuerpo obtiene beneficios.

    Un buen ejemplo: cuando fue analizada la función metabólica de siete hombres saludables en relación con los triglicéridos, los científicos determinaron que la sustitución a largo plazo de los alimentos de cadena media por unos de cadena larga “produciría pérdida de peso si el consumo de energía se mantenía constante”.6El beneficio potencial es la significativa pérdida de peso.

    Los Microorganismos Son Destruidos Por el Aceite de Coco

    El ácido láurico en el aceite de coco representa aproximadamente la mitad de los ácidos grasos. En el proceso de digestión, el aceite de coco se transforma en un monoglicérido llamado monolaurina. Ambas sustancias pueden exterminar a los patógenos dañinos, tales como hongos, bacterias y virus.

    El Staphylococcus aureus y una causa común de infección por levaduras, la Candida albicans, fueron dos de los patógenos más notorios que estos compuestos del aceite de coco fueron capaces de erradicar en un estudio7 y la candida en otro.8

    El aceite de coco también funciona contra las infecciones por hongos, como el pie de atleta y la tiña. Incluso la European Journal of Pediatrics, informó investigaciones que demuestran que la mezcla de aceite de coco y anís fue casi dos veces tan eficaz como la loción de permetrina comúnmente prescrita (y tóxica) para el tratamiento contra piojos de la cabeza.

    De acuerdo con el análisis:9

    “El aerosol fue el remedio significativamente más exitoso (41/50, 82.0 %) en comparación con la permetrina (21/50, 42.0 %…). De acuerdo con el protocolo el éxito respectivamente fue de un 83.3 % y de 44.7 %”.

    ¿Desea Bajar de Peso? El Aceite de Coco Reduce el Apetito

    Muchas personas pagan bastante en busca de una sustancia que verdaderamente detenga su apetito para comer menos y perder peso. ¡Cuán fortuito que el aceite de coco realmente pueda hacer eso por usted! El verdadero proceso está relacionado con la forma en que son metabolizados los ácidos grasos que consume.

    Los cuerpos cetónicos, producidos cuando el cuerpo descompone la grasa para obtener energía, son un combustible alternativo para su cerebro. Son producidos mientras digiere el aceite de coco.

    Los estudios en hombres que consumen la mayoría de los MCT en el desayuno encontraron que comieron menos en general a la hora del almuerzo.10 Los que comían la mayor cantidad de MCT consumieron un promedio de 256 calorías menos diariamente.11

    La alimentación cetogénica, que presenta baja cantidad de carbohidratos y alto consumo de grasa, tiene aplicaciones en relación al tratamiento de una serie de problemas de salud. De manera significativa, se demostró que reduce los ataques epilépticos en niños resistentes a los medicamentos,12 así como en otras personas con epilepsia.

    En el Centro para Investigación de la Obesidad en Nueva York de la Universidad de Columbia, los investigadores informaron que:13

    “El consumo del aceite de triglicéridos de cadena media, como parte de un plan de pérdida de peso, mejora la pérdida de peso en comparación con el aceite de oliva y por lo tanto se puede incluir exitosamente en una alimentación para perder peso. Por lo que, los pequeños cambios en la calidad del consumo de grasas pueden ser útiles para aumentar la pérdida de peso”.

    El Aceite de Coco Puede Mejorar Sus Niveles de Colesterol en la Sangre

    Como fue comentado anteriormente, el coco es rico en grasas saturadas saludables, pero esto no disminuye la salud de su perfil de lípidos en la sangre como las industrias médicas y alimentarias han intentado decirle durante décadas. De hecho, las grasas saturadas elevan el colesterol HDL (bueno), mientras transforman su LDL. De acuerdo con los datos:14

    “Un alto consumo de grasas saturadas… está vinculado con mayores concentraciones de un LDL más alto, enriquecido con colesterol y esto se produce en relación con los menores niveles de actividad de la HL [lipasa hepática]”.

    Consumir aceite de coco ayuda a mantener los niveles óptimos de colesterol. Un estudio que incluyó a 40 mujeres mostró que cuando se compara contra del consumo de aceite de soya, el aceite de coco aumenta el HDL y disminuye la proporción de LDL a HDL, mientras reduce la circunferencia de la cintura.

    Por otra parte, el aceite de soya produjo que disminuyera la cantidad de HDL beneficioso.15

    El Aceite de Coco Como Artículo de Tocador, Limpiador–Incluso Como Repelente de Insectos

    Si no ha tenido la oportunidad de explorar todos los usos extraordinarios del aceite de coco, podría tener una agradable sorpresa. Además de su capacidad para fomentar la salud cardiaca y suprimir el riesgo de derrame cerebral, ha demostrado fortalecer su sistema inmunológico incluso para lograr una piel suave y flexible.

    El aceite de coco funciona bien como un limpiador facial y se desempeña como una excelente crema de afeitar. Al aplicarlo en el cabello seco y muerto durante 15 minutos ayuda a restaurar el brillo y la humedad perdida.

    A pesar de que no proporciona el remanente sabor mentolado del cual la mayoría de las pastas dentales están orgullosas, al utilizarlo antes de dormir no solo ayuda a refrescar el aliento, sino a matar a las bacterias que causan la placa y otros problemas, sin fluoruro (y si extraña el sabor a menta, simplemente añada unas gotas de aceite esencial de menta).

    Si busca un desodorante natural que dure y no plantee posibles riesgos para la salud por causa del aluminio añadido, mezcle completamente:

    • 3 cucharadas de aceite de coco orgánico
    • 3 cucharadas de almidón de maíz no transgénico o polvo de arrurruz
    • 3 cucharadas de bicarbonato de sodio
    • 2 gotas del aceite esencial de su elección, o una pizca de polvo de clavo de olor

    En cuanto al repelente de insectos, una buena receta combina el aceite de coco con un aceite esencial de alta calidad, tal como menta, bálsamo de limón, romero, árbol de té o de vainilla, que podría ayudar a evitar que los insectos piquen, en lugar de aplicar aerosoles tóxicos como el N,N-Dietil-meta-Toluamida (DEET, por sus siglas en inglés).

    Lo Que No Conoce Que Podría Causarle Daño

    Por el contrario, a pesar de toda la verificación clínica, el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI, por sus siglas en inglés)16 todavía mantiene que “no existe buena evidencia” de que el aceite de coco realice cualquiera de las funciones anteriores.

    Incluso la CSPI contradice las recomendaciones de que las personas cambien sus aceites vegetales, incluyendo al aceite de canola, por el aceite de coco, para tener una mejor salud.

    En otro movimiento claramente ignorante, la CSPI cayó en la colaboración con la industria de la biotecnología para beneficiarse del anuncio de que “el miedo” a los transgénicos es “irracional” y que los alimentos transgénicos son “seguros para consumirlos”.

    Al mismo tiempo, se publicó una declaración firmada por 300 científicos, investigadores, médicos y académicos, la cual sostenía que las declaraciones de seguridad de los transgénicos han sido “falsamente perpetuadas”. Claramente, alguien no dice la verdad o no ha hecho su debida diligencia para averiguarlo.

    Eso no es la única discrepancia en el mundo de la pseudociencia que pretende tener interés en la salud humana.

    La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) se adelantó con una declaración de que, a partir del 2018, los aceites parcialmente hidrogenados (grasas insaturadas) ya no estarían permitidos en los alimentos a no ser que fueran autorizados por el organismo debido a los posibles riesgos para la salud.

    Sin embargo, la FDA estaba a la vanguardia para conseguir grasas insaturadas en el mercado en la década de 1980.

    En la década de 1980, en realidad la CSPI encabezó una campaña exitosa contra el uso de grasas saturadas saludables, al pregonar a las grasas insaturadas como una alternativa más saludable, y de esta manera tomó su postura oficial contra el aceite de coco con escepticismo.

    A pesar de los opositores, la verdadera ciencia se manifiesta. El aceite de coco fue sometido a pruebas que demuestran que sus beneficios son, de hecho, innegables.
    Dr. Mercola
    Mercola
    mar, 10 ene 2017 14:20

    Fuentes y Referencias

    7 J Bacteriol: 2000 May; 182(9):2668-71

  • 8 J Med Food: 2007 June; 10(2):284-7
  • 9 Eur J Pediatr.; 2010 Jan.;169(1):55-62
  • 10 Am J Cin Nutr.: 1998 Aug:68(2):226-34
  • 11 Int J Obes Relat Metab Disord. 1996: May;20(5):435-44
  • 12 The Lancet June, 2008
  • 13 Am J Ckin Nutr: 2008 March;87(3):621-6
  • 14 Am J Clin Nutr: 1998 May; 103(5) 828-836
  • 15 Lipids: 2009 July; 44(7):593-601
  • 16 CSPI June 2012
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¿Qué hay realmente en el pan que comemos?

 

Es de todos conocido que la calidad del pan que consumimos a diario ha disminuido con el paso del tiempo. Actualmente la gran mayoría del pan que podemos encontrar en supermercados, gasolineras y por supuesto panaderías y pastelerías es un pan de masa pre-cocida que se elabora previamente a nivel industrial y que luego se hornea en hornos eléctricos para obtener así esas barras que adquirimos diariamente.
Pero no solo el pan que comemos es de escasa calidad (ahora volveremos a el porqué), si no que comemos mucho menos pan. Nuestro ritmo de vida, las prisas y el escaso tiempo para cocinar y comer (para otras cosas siempre hay tiempo…) han hecho que desterremos poco a poco el pan de nuestra mesa y lo sustituyamos por otros acompañamientos mucho menos saludables y nutritivos, pero eso es otra historia…

Pero ¿por qué la calidad del pan que consumimos es tan baja?, hay varios factores que vamos a intentar explicar :

Para empezar hay que saber ¿qué es pan?, según el diccionario de la RAE se define pan como “alimento que consiste en una masa de harina, levadura y agua, cocida en un horno”,

Bien, si partimos de la harina deberíamos saber que el grano de cereal a partir del cual se hace la harina contiene 3 partes.

El germen

El salvado

El endosperma.

Obviamente si hacemos una harina moliendo el grano completo de cualquier cereal obtendremos una harina que contiene los nutrientes de estas tres partes del grano, vitaminas, minerales, fibra, etc. El primer problema viene por el hecho de que la harina que se utiliza para hacer pan es refinada, eso significa que se prescinde de dos de los componentes (germen y salvado) del grano para evitar las sustancias susceptibles de deteriorarse y afectar a la estabilidad de la harina. El resultado es un polvo blanco muy estable que no se estropea, ni se enrancia, ni es atacado por insectos, pero que tampoco nutre, ni sabe…

Respecto al agua poco que decir, se utiliza agua del grifo, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es una agua apta para el consumo humano a la que se añade cloro como conservante.

Respecto al agua poco que decir, se utiliza agua del grifo, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es una agua apta para el consumo humano a la que se añade cloro como conservante.

El tercer ingrediente es la levadura, pero ¿qué es la levadura?, la levadura son microorganismos que interactuan con la harina y el agua y producen procesos biológicos de fermentación. Esto hace que esas levaduras digieran parcialmente la harina y la conviertan en algo comestible para nosotros, además producen gas y otros compuestos que confieren al pan su sabor, esponjosidad y textura característica . La forma de obtener levadura es relativamente sencilla, las levaduras (hay cientos de ellas) están en la atmósfera y en la harina, solamente debemos “ponerles de comer”. Agua, harina y unas buenas condiciones de calor y ya tenemos levaduras en nuestra masa, la famosa masa madre. A partir de este compuesto iniciador podremos elaborar más pan siempre que queramos.

Pero esto es un proceso lento y algunas veces imprevisible, el pan industrial se elabora con levaduras de panadería (cepas seleccionadas de un solo microorganismo) o químicas (compuestos que generan CO2 ). Con ello la industria consigue hacer pan en muy poco tiempo y sin la incertidumbre.

Dado que partimos de una harina refinada con escaso poder nutricional y por ende escaso sabor, la industria utilizado algunos ingredientes más para añadir al pan: Entre otros azúcar, grasas, cereales malteados para añadir sabor y color y aditivos múltiples que permitan el congelado y la conservación (antiapelmazantes, conservantes, blanqueantes…).

Por otro lado hay que ver el proceso de elaboración de este tipo de pan, se trata obviamente de sacar el máximo rendimiento a cada barra. Para ello hay técnicas de amasado intensivo que logran acortar el proceso de amasado y crean panes con miga muy blanca y cortezas finas. Migas muy ligeras con mucho volumen pero con escaso peso…¿os suena?.. Las levaduras utilizadas por la industria solo hacen una fermentación alcohólica de la masa, se deja de hacer la segunda fermentación láctica, clave para romper las cadenas de proteínas (gluten) y el almidón. Lo cual influye drásticamente en la digestibilidad del pan.

Un tercer factor, y no menos importante, es el factor social. El consumidor actual quiere productos listos para comer en cualquier sitio y momento. Esto no casa bien con un proceso artesano. El trabajo de panadero es duro, muy duro, al fin y al cabo se trabaja con un producto que hay que mimar y cuidar. El panadero madruga para tener listo el pan a primera hora de la mañana y lo hace todos los días. Claro!, hay que amasar, reposar, formar y hornear. Es más fácil trabajar con un producto inerte que nos dejan en la puerta de la tienda y que solamente debemos hornear en cualquier momento y listo. Hay dos frases que definen cómo se trata el pan actualmente, una es “hay pan caliente” y otra “hay pan de horno”…

Por último el consumidor ha sucumbido a este tipo de pan, lo adquiere a un precio ridículo, recién horneado y con una textura suave muy apta para cualquier paladar. Pronto, la mayoría de la gente no recordará a que sabe el pan de verdad!

En definitiva. Harina refinada de escaso valor nutricional y sabor, aditivos añadidos para lograr estructura, sabor y longevidad y lo que nunca se habla, degradación de su importancia como alimento base de nuestra alimentación (producto gancho en numerosos establecimientos a precios irrisorios).

Aún hay esperanza no obstante. Mucha gente ha vuelto a la sana costumbre de hacer pan en casa, además en tiendas especializadas y algunas panaderías heroicas aún podemos encontrar pan de verdad. Se trata de indagar, preguntar y sobre todo probar y comparar. Por cierto, si además de buscar un pan elaborado por un panadero artesano, de masa madre y siguiendo el proceso natural, el pan es ecológico tendremos algunas ventajas más.

ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS

 

 

 

 

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Descubre cómo ‘envenenan’ la comida española

En concreto, el informe centra el análisis en un tipo de plaguicidas, los contaminantes hormonales (también conocidos como disruptores endocrinos o EDC), con capacidad de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal tanto de seres humanos como de animales.
Los plaguicidas contaminantes hormonales presentes en los alimentos exponen a la población a un peligroso cóctel de tóxicos que diversos estudios científicos relacionan con daños en la salud humana. El 28% de las productos analizados tienen residuos de plaguicidas. El porcentaje aumenta hasta el 45% en frutas y verduras. Los Estados europeos votan durante estas semanas una propuesta de la Comisión Europea que puede permitir la presencia de contaminantes hormonales en los plaguicidas. [Informe] Directo a tus hormonas El informe ’Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores’ que presenta Ecologistas en Acción analiza datos oficiales de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) para alertar del peligro que supone la exposición de la población española a plaguicidas a través de la alimentación. En concreto, el informe centra el análisis en un tipo de plaguicidas, los contaminantes hormonales (también conocidos como disruptores endocrinos o EDC), con capacidad de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal tanto de seres humanos como de animales. La guía elabora una lista de los 10 alimentos más contaminados. Las peras, con 16 plaguicidas EDC, ocupan el primer puesto. La exposición de la población a estos tóxicos se relaciona con enfermedades y daños en la salud cuya incidencia ha crecido en las últimas décadas como pérdida de fertilidad, malformaciones congénitas, diabetes, obesidad, daños en el sistema inmune, autismo, síndrome de hiperactividad y diversos tipos de cáncer como el de mama, próstata, testículos o tiroides. La legislación actual, que permite la presencia de plaguicidas por debajo de un límite de residuo por alimento, es inadecuada para los contaminantes hormonales. Cualquier mínima cantidad entraña un peligro, que puede multiplicarse por la acción combinada de las decenas de plaguicidas encontrados por el análisis. Por esta razón, el Reglamento Europeo 1107/2009 prohíbe expresamente el uso de plaguicidas que puedan afectar al sistema hormonal. Sin embargo, esta prohibición no se ha aplicado, porque la Comisión Europea no ha elaborado criterios legales para la identificación de los contaminantes hormonales. El lanzamiento del informe coincide con la discusión en Bruselas de una propuesta de definición de contaminantes hormonales que ha recibido duras críticas de la comunidad científica, de organizaciones para el cuidado de la salud y el medio ambiente y de países como Suecia, Dinamarca y Francia. Ecologistas en Acción considera necesario que los representantes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se opongan a la propuesta de la Comisión Europea y den un paso al frente para proteger la salud de su población, prohibiendo los plaguicidas que puedan alterar el sistema hormonal.

http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/informe-plaguicidas-2016.pdf

Fuente:http://www.ecologistasenaccion.org/

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AZÚCARES: CÓMO INTOXICAMOS A LOS NIÑOS SIN SABERLO

Los científicos advierten del peligro de bebidas azucaradas y productos procesados que reducen la esperanza de vida de los menores

BEATRIZ PORTINARI
4 SEP 2016

Todo empieza con los cereales industriales, galletas o magdalenas del desayuno y el sándwich con zumo envasado que metemos en la mochila para el recreo. Que se suma a una lata de bebida carbonatada, batidos, algún bollo industrial para la merienda y en ocasiones pizza, salchichas, hamburguesas y sus salsas, conservas o cualquier otro producto procesado que nos permite solucionar rápido una cena. Las prisas hacen que no nos fijemos en la cantidad de azúcar añadido que estamos sumando gratuitamente a la dieta de los más pequeños y pone en riesgo su salud. No se trata solo de caries y obesidad, sino de las enfermedades derivadas que -según la comunidad científica- van a provocar la primera generación de jóvenes con una esperanza de vida menor que sus padres por los malos hábitos alimentarios.

“El problema que tenemos en España es una falta de conciencia crítica y falta de costumbre de leer e interpretar los etiquetados de los productos. Asociamos el azúcar al que se toma a cucharadas, pero no nos damos cuenta de que existe otro azúcar peligroso que está escondido y disimulado. Incluso los productos que dicen “sin azúcar añadido” son engañosos porque si vemos su composición comprobamos que no es verdad. Es imposible que un zumo envasado no lleve algún edulcorante. La legislación del etiquetado debería ser más restrictiva para que obligase a las compañías a declarar la cantidad de estos compuestos y su riesgo para la salud”, señala la doctora María Ballesteros, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Y añade: “Con estos malos hábitos, que estamos inculcando a los niños, ponemos en riesgo su salud. Hay tipos de obesidad muy dañinos que tienen signos menos evidentes: no se trata solo de coger unos kilos. Además de la tremenda tasa de obesidad infantil que tenemos, los estudios han demostrado que estos azúcares añadidos aumentan las posibilidades de sufrir síndrome metabólico y enfermedades derivadas como cardiopatías, hipertensión, diabetes y cáncer que reducirán su esperanza de vida”.

¿Sabemos realmente a cuántas cucharas de azúcar equivalen los productos que consumimos? La respuesta es no. En muchas etiquetas solo se advierte en general la presencia de sacarosa, fructosa, dextrosa, pero no la cantidad exacta. Algunas iniciativas -como esta cuenta de Instagram- señalan la equivalencia, pero recomiendan revisar siempre el etiquetado. Por ejemplo, una cucharada de salsa de tomate para hamburguesa equivale a cuatro cucharas de azúcar, mientras un refresco contiene entre 20 y 30.

La muerte edulcorada

La Asociación Americana de Corazón acaba de publicar en la revista Circulation el estudio Added Sugars and Cardiovascular Disease Risk in Children, con la recomendación de reducir en niños el consumo de azúcares añadidos -sólidos o líquidos-a menos de 25 gramos al día, lo que equivaldría a 100 calorías o seis cucharitas de azúcar. La investigación, dirigida por Miriam Vos, experta en nutrición y profesora asociada de pediatría en la Escuela Universitaria de Medicina de Emory (Atlanta, Georgia), también recomienda reducir el consumo de bebidas azucaradas a menos de 23 centilitros semanales. Una sola lata ya contiene 33 centilitros.

Estos datos siguen la línea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en 2015 lanzó una directriz mundial para reducir la ingesta de “azúcares libres” (distintos de los “intrínsecos” y saludables que encontramos de forma natural en frutas y verduras) al 10% y 5% de la ingesta calórica total. También confirman las advertencias del estudio publicado el año pasado que cifraba en más de 180.000 muertes anuales derivadas del consumo de bebidas azucaradas. Precisamente un equipo de investigadores españoles pertenecientes a la red CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III acaba de publicar en la revista Journal of Nutrition un informe en el marco del Estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), que señala directamente a las bebidas azucaradas -incluyendo bebidas light y zumos de fruta envasados- como causantes del aumento del riesgo a sufrir síndrome metabólico.

“Estamos en un contexto casi de tintes bélicos en el que observamos por una parte a las empresas con intereses económicos en la industria azucarera y de productos procesados, que nos fuerzan a consumir más azúcar a pesar de conocer las enfermedades metabólicas que vamos a sufrir en un futuro. Y por otra parte tenemos las administraciones con su política de brazos caídos que no controlan ni legislan para evitar este consumo masivo”, advierte Juan Revenga, Biólogo miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) y profesor de Ciencias de la Salud de la Universidad de San Jorge.

Los científicos no dejan de lanzar advertencias y demostrar los peligros de estos productos, pero ¿por qué nadie interviene ni controla el consumo de esta droga legal? Revenga encuentra un motivo claro: el dinero. “Cuando los directivos de estas empresas se han planteado reducir los compuestos nocivos ven que reducen también los ingresos. Les interesa dar al consumidor lo que este pide: más azúcar, más beneficios. El colmo está en los acuerdos entre hospitales y laboratorios que se dejan financiar por cadenas de comida rápida, colegios que aceptan máquinas de vending porque las marcas les van a construir un polideportivo o el caso más irónico: el Plan Havisa (Hábitos de Vida Saludables), publicitado por el gobierno y financiado por un grupo de empresas de productos procesados. Lo más sangrante es que estos empresarios y políticos no consumen esos productos porque saben los riesgos que conllevan, como se explica en el demoledor libro Adictos a la comida basura del Premio Pulitzer Michael Moss”, afirma Revenga, que en su blog ha denunciado varios casos de esta intoxicación edulcorada y lo asemeja al surrealismo de un hipotético congreso de bomberos financiado por pirómanos.

Impuestos contra el azúcar

¿Qué pueden hacer las familias para evitar este consumo masivo de azúcar? Los nutricionistas encuentran una solución clara: más compras en el mercado de proximidad y menos en el supermercado. Los “alimentos silenciosos”, como frutas, verduras y pescados, no necesitan un etiquetado que justifique su composición. Son la única forma de evitar los compuestos añadidos disimulados que se encuentran en los productos procesados. “En consulta encuentro a madres que me dicen que solo dan un zumo envasado a su hijo para merendar, con la esperanza de que sea sano. ¿Cuánta cantidad de fruta real contiene? Muy poca. No nos podemos dejar engañar. La mejor forma de consumir fruta es a mordiscos o zumos exprimidos en casa. Si a una dieta equilibrada con más verduras añadimos pasta, legumbres y arroz aportaremos el azúcar de lenta absorción que va a garantizar el aporte de energía necesario para los niños. No como los picos de azúcar de todos esos productos artificiales que además tienen poco contenido alimenticio”, explica María Jesús Pascual, pediatra del Hospital Nisa Pardo de Aravaca de Madrid.

Ante la epidemia de obesidad infantil algunos países como México, Francia o Italia han puesto en marcha impuestos elevados sobre productos edulcorados para reducir su consumo. Reino Unido impondrá esta medida a las bebidas azucaradas dentro de dos años. En España estos impuestos ni están ni se les espera por las presiones de la industria alimentaria: el lobby azucarero es más fuerte que la presión social y el compromiso político para proteger la salud de los niños.

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